Txetxu Altube: «Cuestión de Intensidad es mucho más yo de lo que era antes»

En un bar cercano a la sala Galileo Galilei, cuando todas las luces de la ciudad ya se han encendido, con una cerveza y un refresco de por medio, nos preparamos para la que iba a ser nuestra primera entrevista presencial de 2016. Leo y releo las preguntas y hago anotaciones, mientras Raquel trastea con la cámara en busca de los mejores encuadres. Habíamos quedado a las 21h con Txetxu Altube para que nos hablara de sí mismo, de su música, de Cuestión de Intensidad, su último disco y el primero en solitario, y del concierto que dará junto a Nacho Campillo el próximo 24 de febrero en el Teatro Fernán Gómez.  El cantautor madrileño llega puntual a la cita. Con la amabilidad y la simpatía que le caracterizan, una mirada y una sonrisa rebosantes de honestidad e ilusión, disfrutamos junto a Txetxu Altube de un rato agradable en un bar cualquiera de Madrid una noche cualquiera de invierno.
Texto: Beli Jiménez / Fotografía: Raquel García

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¿Cómo y cuándo empieza Txetxu Altube a interesarse por la música?
Desde muy pequeño. Siempre ha habido música en casa, mi madre siempre ha estado poniendo música. Tengo varios momentos. Yo recuerdo que en la primera comunión me regalaron una guitarra española. Luego empecé Primero de Piano, más adelante, como en Sexto de EGB o así; pero siempre ha habido música en casa y siempre había canciones. Mi hermano aparecía con discos de Springsteen… Ya te digo, siempre ha habido cierta querencia a viajar con música en los coches, cuando hacíamos viajes con la familia, etc. Así que, más o menos, desde siempre.
¿Qué música?
Pues de todo. Mi madre escuchaba mucha copla, le gustaba mucho la música con ese tipo de tinte. José Luis Perales, que hacía muchísimo tiempo que no escuchaba. Por parte de mi hermano, yo recuerdo que había por casa una cinta de un grupo que se llamaba Cadillac, que me gustaba mucho. Y, luego, cuando empezó mi hermano con el tema de Springsteen, a partir de ahí ya empecé un poco con el rock americano y, sobre todo, Los Secretos y todo ese tipo de cosas.

Cuando intentas dedicarte a la música profesionalmente y vivir de ello, supongo que en el camino habrás pasado por momentos difíciles. ¿Alguna vez has tenido la tentación de tirar la toalla?
De momento, no. Aparte, desde que dejé de currar en un trabajo convencional por la gira de Miguel (Ríos) y hasta ahora, todo lo que me está pasando cada vez es más interesante; por gente que conoces, por lo que haces, por lo que te está pasando… Todo va como en una rueda que, a veces, va un poco más lenta de lo que me gustaría, por estar un poco más relajado, básicamente, y dedicarme cien por cien a esto. Ahora tengo que hacer otras cosas y combinar clases particulares, por ejemplo, con conciertos; pero yo creo que pensar «esto no funciona», de momento, no ha pasado. Y espero que no pase, claro.

En varias entrevistas afirmas que prefieres tocar con banda, pero tus canciones en acústico, sólo a voz y guitarra, tienen mucha magia. Ahora que estás en solitario, ¿sigues prefiriendo el sonido de banda?
Es que en la última época de Los Madison, por alimentarme y pagar facturas, tocaba mucho solo porque a muchos sitios no podíamos ir todos. Defendía yo solo el repertorio a guitarra y voz. Me acostumbré y ahora estoy muy a gusto haciendo esas cosas, pero sí es cierto que hay canciones y hay emociones que, cuando consigues que la música la estés tocando con una banda en la que crees firmemente, que encima son amigos, que hay magia, que me ha pasado en los últimos conciertos… cuando pasa eso, es muy espectacular y ahí te vibra todo por dentro. Y me da mucha pena que no podamos ir a todas las ciudades toda la banda. Por logística y, básicamente, por pasta, por desgracia, no se puede hacer, pero sí es cierto que cada cosa tiene su punto. Yo estoy muy a gusto haciendo canciones solo.

Cuando compones las canciones, ¿ya las imaginas vestidas con un determinado sonido?
Sí, cada vez más. Cuando empezamos Los Madison a hacer canciones sí había un punto más de vestir la canción. No la canción en sí, porque las canciones siempre las he hecho yo. Las letras y las melodías son mías y, luego, lo que hacía era dejar que el resto de banda aportase su granito de arena. Pero eso cada vez se fue diluyendo más porque yo cada vez tenía más claro lo que quería de cada uno de los miembros de la banda. Y ahora, cada vez tengo más claro lo que quiero que pase. Hay muchas cosas que se me escapan porque no tengo conocimientos o no tengo información de, instrumentalmente, cómo funciona una flauta, por ejemplo, o un violín, pero sí sé que quiero que pasen según qué cosas y si no pasan, me extraño.

«Para lo bueno y para lo malo, soy muy intenso»

Y en cuanto a tu proceso de componer canciones, ¿te persiguen las canciones o las persigues tú a ellas?
Me persiguen a mí. Lo que sí hago desde hace mucho tiempo es estar un poco más atento a lo que tengo en la cabeza y si, de repente, siento algo en un momento dado, siempre tener algo con que apuntarlo. Yo no soy una persona que escriba constantemente, todos los días, porque cuando empiezo una canción y no paso de la primera estrofa y no consigo nada que me emocione, o que lo que arranca siga para adelante, suelo dejar la canción, aparcarla y buscarla en otro momento, posiblemente, pero no soy muy metódico a la hora de componer. Entonces, sí que estoy un poco con los oídos abiertos y pensando siempre algo que quiera decir y cuando realmente arranco con algo que me emociona, a partir de ahí salen solas.

¿Te acuerdas de tu primera canción?
¿Me acuerdo de mi primera canción? Sí (risas). Sí, hace muchos años.
¿Qué edad tenías?
No sé si tendría 13 o 14 años. Te pones a escucharla ahora y es para reírse un poco.
¿La tienes grabada?
Tengo el manuscrito por ahí en algún lado y grabada… no sé si la grabé en alguna cinta.

¿Podrías hacer una síntesis de Cuestión de Intensidad? A una persona que no ha escuchado el disco, ¿qué le dirías que se va a encontrar?
¿Que me conoce o que no me conoce?
Ambos.
Si me conoce y ha escuchado alguna vez mis canciones, es mucho más yo de lo que era antes con Los Madison. Antes, con Los Madison, no podíamos hacer determinado tipo de canciones. No podíamos hacer música instrumental… por logística, básicamente. Y ahora sí me he podido meter en cosas que realmente me apetecían: hacer canciones instrumentales, melodías, canciones hacia mi voz… Ahora estoy muy cómodo haciendo eso.
A alguien que no me conoce… Hay veces que me preguntan: «¿qué cantas?». Pues intento hacer una mezcla, para que la gente se haga una idea, no llevármelo a nada raro, sino a cosas que conocen: Los Secretos, Antonio Vega, Quique González, Springsteen, ahora con un poco de música de Mark Knopfler, lo que hacemos con el toque celta… y meterlo todo en una coctelera y escribirlo todo con canciones y con historias mías.

¿Por qué el título, además de ser una de las canciones del disco?
Porque es lo que más me define de todo lo que ha pasado desde hace muchos años.

¿Intenso para bien o para Entrevista Txetxu Altubemal?
Para bien y para mal. Yo, para lo bueno y para lo malo, soy muy intenso. Cuando me intento definir, hay dos canciones que me definen bastante; una es Compás de espera y la otra es Cuestión de intensidad. Y es precisamente por eso. Si me gusta algo, me gusta mucho. Si hago algo mal, lo hago rematadamente mal. Hago lo que sea en los extremos, para lo bueno y para lo malo.

Y siendo libra, ¿no tiendes a buscar el equilibrio?
Ése es el problema, que luego me rayo. No sé si hay equilibrio en algunas cosas. Hay veces que tienes que decidir, hay veces que tienes que tirar para adelante, hay veces que tienes que echar un poco el ancla… ¿A mí me gusta mucho la cerveza? Me gusta mucho la cerveza. ¿Me gusta mucho comer? Me gusta muchísimo comer; no me gusta comer un poco, me gusta muchísimo, disfruto mucho. Me emociono mucho con muchas cosas y las cosas que me emocionan, me emocionan muchísimo. Es un poco de lo que habla la intensidad del disco.

¿De qué canción te sientes más orgulloso y cuál te ha costado más sacar adelante?
Ésa es la típica respuesta que igual también te han dicho alguna vez, que es cómo puedes elegir…
Un hijo.
(Risas). Con esto pasa igual. Cuestión de intensidad me define mucho, no es la canción que más me emociona del disco. Con No quiero que cambien los planes, la primera vez que escuché la mezcla me puse a llorar porque me parecía que lo que yo tenía en la cabeza es lo que había conseguido con el tema.
Es muy dura…
Sí, pero la hice para eso. Lo que quería decir está perfectamente dicho. Que podría haberlo hecho mejor todavía, pero desde mi punto de vista y en mis circunstancias, eso es lo que quería decir y así es como quería vestir la canción, con esa instrumentación y con esos tintes celtas. Rondarás por aquí es una canción que es muy especial por muchísimos motivos. No sé, no puedo elegir una sola canción, la verdad, es muy complicado.

«Hago mis canciones, canto mis canciones y soy un cantautor»

La colaboración con parte de la banda de música celta Street Wings, ¿surge antes o después de tener los temas compuestos? ¿Compusiste alguna canción pensando en el sonido que ellos le aportarían?
Yo tengo una flauta en casa de un amigo mío que es gallego y le encantan también esas cosas. No le ha dado el destino el poder dedicarse a la música, entonces, me la dejó hace muchos años y yo, cuando estaba componiendo canciones, tenía la flauta en casa y me tiré por hacer las melodías con ella. Y luego ha sido un poco circunstancial, nos hemos ido cuadrando. Yo, sabiendo que había algunas canciones que quería que tuviesen ese tinte, a uno de los Wings lo había conocido antes y fue un poco como intentar casar, hacer una especie de Tetris, una cosa con la otra, que fue muy natural, no ha sido forzado ni premeditado. Las canciones estaban ahí y fue, simplemente, eso.

Si tenemos en cuenta que yo te conocí en un «Alejandro Martínez y amigos» el 15 de febrero de 2012 y que, dos años y pico después, te vi cantando Compás de espera en el «II Aniversario de Cantauticket» junto a Dani Flaco, te metería totalmente en el «saco de cantautores». ¿Cómo definirías a un cantautor, simplemente como alguien que canta sus propios temas? ¿Te consideras cantautor?
Sí. Yo escribo mis canciones y las canto. Depende de la definición que tengas. Hace un tiempo, el hecho de ser cantautor tenía un tinte un tanto de protesta política. Yo nunca he entrado en ese tema y no quiero entrar. Por cómo pasó en según qué temporadas y según qué años, llevó ese tinte de que ser cantautor era ser cantante-protesta. Yo nunca he sido cantante-protesta, no me ha salido nunca una canción-protesta. Igual, dentro de un tiempo, sale algo que quiera soltar. De momento, no ha sido así, pero sí: soy cantautor. Siempre he sido cantautor. Lo que pasa es que como se definía al cantautor como cantante-protesta, yo no me consideraba como tal, pero sí es cierto que yo hago mis canciones, canto mis canciones y soy un cantautor.
En el sentido estricto de la palabra, lo eres, pero luego escucho tu disco o tus directos con banda y el tipo de música difiere mucho del que tal vez se asocia al «estilo cantautor».
Bueno, pero la masa madre es la misma. Yo hago canciones que, por circunstancias, muchas veces puedo montar una banda para defenderlas, pero las canciones las defiendo igual a guitarra y voz que con toda la banda detrás. Sí es cierto que estoy muy a gusto haciendo canciones y cantando yo solo, pero también, lo que te comentaba antes, cuando las circunstancias se dan y me puedo llevar a la banda, me la llevo, evidentemente, porque siempre es más espectacular y más emotivo muchas veces. Pero sí, yo me considero un cantautor, claro.

¿Cuál es la colaboración que más te ha emocionado?
¡Uf! Aunque no te lo creas, que mi hermano haya grabado este disco conmigo. Sin ninguna duda.
¿Aunque haya estado contigo todos estos años?
Precisamente por eso.

¿Qué nos puedes contar de la experiencia de haber tocado con Miguel Ríos?
Pues imagínate. No sólo eso. El hecho de que haya grabado en el disco de Compás de Espera con Los Madison, el hecho de haber estado de gira con él, que luego repitiese en los directos y todo lo que he aprendido de Miguel es una de las experiencias más acojonantes de mi vida; y que, evidentemente, se la debo a José Nortes, que era el productor por aquel entonces de Miguel y el que me metió un poco en vereda.

¿Cuál es la canción que más te gusta versionar? No vale decir Lo que queda.
¡Puf! Depende. Depende del momento en el que esté. Hay veces que quiero hacer canciones que tengan un punto más para arriba, hay veces que el cuerpo me pide hacer canciones en inglés, que he hecho muy poquitas veces una versión de alguna canción en inglés porque me encuentro un poco ridículo cantando en inglés, a pesar de que, bueno, no se me da mal. No sé, te podría decir muchas. Escandinavia (Jorge Marazu) me gusta mucho. He versionado No digas que no, de Enrique (Urquijo); A trabajos forzados, de Antonio (Vega)… No sé, pasa como con los hijos. Hay veces que como me he visto reflejado en muchas de las canciones que he versionado, me cuesta decidirme.

El próximo 24 de febrero estarás tocando con Nacho Campillo en el Teatro Fernán Gómez. ¿Cómo ha surgido la idea de este concierto conjunto?
Nacho ha hecho una versión de un tema mío para su próximo disco, contactamos hace tiempo, quedamos un día para charlar, para escuchar cosas y juntarnos un poco. Ha venido a algunos conciertos, ha salido a cantar conmigo y hace relativamente poco me contó que habían contactado con él para este festival, que es Madrid Presenta. Él lleva tiempo sin tocar en Madrid y le apetecía hacer algo conjunto. Se lo propuso a la gente de Madrid Presenta y a la productora del festival y les pareció muy buena idea que hiciésemos una hora él y una hora yo, y yo encantado. Y ese día vamos a hacer la canción que ha versionado. Versión mía, pero cantada por él.

¿Qué nos puedes adelantar de este concierto? Formato, invitados…
Pues voy con los Wings y con toda la banda, con la Intensiband, que la he titulado así porque no podía ser de otra forma. Con el formato que estoy haciendo en Madrid últimamente, que es con toda la banda, con mi hermano al bajo, Charly Arancegui a la batería, César Pop, Nacho Mur y los Wings. Nacho hará una hora, yo haré otra con mi banda, bandas separadas y repertorios separados, y yo cantaré algún tema con él y él cantará algún tema conmigo. Ése es el plan.

Dinos algunas fechas más del Intensitour
Esta semana estoy el 17 en Santander, el 18 en Bilbao y el 20 en San Sebastián. Y luego estamos cerrando fechas: Asturias, Torrelodones (Madrid)… En abril hay también un par de bolos con Nacho Campillo, hay otro con Dani Flaco… Van saliendo cosas poco a poco y si salen, hay que hacerlas.

¿Cuáles son tus proyectos a medio-largo plazo? ¿Has compuesto temas nuevos?
Sí, he arrancado ya con alguna canción nueva, pero todavía están en proceso de maceración. La idea es seguir tocando. Tengo alguna idea en mente que no sé si hacerla, pero, de momento, seguir haciendo canciones, seguir tocando y seguir viviendo, poco a poco, que es lo más complicado, de todo esto.

 

Ahora es cuando te toca ser víctima del Krinki-cuestionario…
Ahora es cuando me van a dar (risas).

¿Cuál es el sitio más raro donde has compuesto una canción?
¡Adiós! El sitio más raro donde hice una canción, que fue un estribillo, fue en el 74, el autobús 74 de Madrid.

¿Qué es lo más gracioso que te ha pasado en un concierto?
(Risas). Me pegué una hostia con Miguel Ríos muy seria. El escenario tenía una moqueta, no estaba pegada la moqueta, una encima de otra… Por la humedad, estaba ondulada, me tropecé, me caí y casi me mato. Por diez centímetros no me dejé la nuca.
¿Se paró el concierto?
No… (risas). Soltaron humo y salí de pie, como si no hubiese pasado nada, y hay un vídeo que lo atestigua.
Luego me lo pasas.
No, que lo subes (risas).

¿Cuántas prendas de ropa interior te han tirado mientras actuabas?
Ninguna.

¿Qué música llevas en tus cascos o en el coche?
Pues de todo. Llevo desde Enigma, que es un poco new age, hasta José Luis Perales. El último disco de Amaral, Tom Petty, Glen Hansard… Yo qué sé. De todo. De todo.

¿Qué te gustaría escuchar en el hilo musical del supermercado, mientras haces la compra?
Si es que la banda sonora del Mercadona es maravillosa (risas). Hay un músico que se llama Luis Prado que hizo una canción que habla del hilo musical del Mercadona. Me haría mucha ilusión escuchar a Luis.

¿A qué película te gustaría haberle puesto la banda sonora?
A Los Puentes de Madison.

El logro profesional que más ilusión te ha hecho.
Llenar la Galileo cuando presenté el último disco. Hay muchos, pero es el primero que se me ha venido a la cabeza.

¿Qué te dijo tu familia cuando les dijiste aquello de: «Quiero ser artista…»?
Depende de a quién le preguntes.

Manías antes de salir a tocar.
¿De qué hora a qué hora? (Risas). Eso dura todo el día. Tiene que haber, si se puede, incienso en el escenario.

¿A quién te gustaría que hiciésemos esta entrevista? Nomino a…
A Dani Flaco o a César Pop.

¿Cuál fue el primer concierto al que asististe?
¡Uf! Pues no me acuerdo. Bueno, sí, ¡qué demonios! Al de la banda en la que estaba mi hermano hace muchísimos años, Los Mendigos.

Una canción para bailar.
Un pasodoble.

Una canción para hacer el amor.
Una banda sonora.

 

Una canción para llorar.
Crying, de Roy Orbison.

 

Si pudieras meterte en una máquina del tiempo, ¿a qué época te gustaría viajar?
Muy buena ésa. Eh… Nada, me ha tocado ésta. Y con ésta puedo ver las anteriores.

Cosas que nunca se le deberían decir a un músico.
Tocas mucho.

Tu rincón (confesable) favorito de Madrid.
Es que lo tapiaron hace años. Entre el Palacio Real y la Almudena hay un pasillito donde antes había unas verjas y se veía toda la Casa de Campo. Aunque, bueno, voy a cambiar: hay una curva en el kilómetro 55 de la Carretera de Burgos y se ven las Cuatro Torres de Madrid.

Lanza una pregunta a nuestro próximo entrevistado.
Si le gusta cocinar y cuál es su plato favorito.
Andrés Suárez pregunta si alguna vez has perdido el sueño por tu profesión y, en caso afirmativo, cómo lo has curado.
Sí, claro que sí. Ha habido días que no puedes dormir porque no das con la frase de la canción que has terminado y te levantas a las cuatro de la mañana y te pones a escribir. Dormir mal por un concierto me ha pasado, pero duermes mal, al final acabas cayendo por drogas… legales (risas). Pero, al final, acabas cayendo.

¿Cuál es el último concierto en el que has estado?
César Pop.

¿Qué te gustaría que te hubiéramos preguntado?
Eh… pues… no sé.
Lo más elegante es decir que estaba todo.
(Risas). Es que estaba pensando la típica pregunta-putada, pero no se me ocurre nada.
No, la verdad es que estaba todo (risas).

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Beli

Periodista melómana, blogger, ortogramaniática. Amante de los viajes, los conciertos y, sobre todo, los viajes con conciertos. Libra, zurda, Beatlemaniac y Ravenclaw. En ocasiones hago webs. Llevo la sonrisa puesta por defecto.
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